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La sangre de drago : el poder del dragón en tu piel

By febrero 1, 2022febrero 3rd, 2022Dragold

El drago (Dracaena draco L.) es un árbol típica del clima subtropical de Macaronesia, particularmente de las Islas Canarias, así como en Cabo Verde. El látex que exuda de manera natural o tras una incisión/herida en el tronco es de un color rojo vivo y se conoce como “sangre de drago o de dragón”.

También se puede denominar “sangre de drago” al látex obtenido de otras especies, de géneros como: Croton, Daemonorops, Jathropa, Pterocarpus; y también de Calamus rotang (un tipo de
palmera). Siendo la de Dracaena draco, la más apreciada. Aunque en Gran Canaria también hay otra interesante especie que es la Dracaena tamaranae G. Kunkel.

Una leyenda oriental cuenta la historia de un elefante y un basilisco –una especie de dragón o serpiente con patas y alas– que se enfrentan en una encarnizada lucha a muerte. El basilisco se enrosca en el cuerpo del elefante y le desgarra la piel con sus zarpas y dientes. La pérdida de sangre debilita al robusto paquidermo, que cae estrepitosamente al suelo, aplastando de paso al extraño reptil. En su letal agonía, la sangre de ambas bestias se mezcla y, al coagularse, forma una masa amorfa que resulta poseer virtudes maravillosas. Esta leyenda fue recogida por Plinio el Viejo (siglo I d.C.) en su monumental Historia naturalis, y posteriormente se extendió por toda Europa. Plinio la llamó sanguis draconis, y con ese nombre latino figura en numerosos textos medievales europeos.

Una versión parecida se encuentra en la literatura árabe clásica, donde los protagonistas son dos hermanos que pelean entre sí, muriendo ambos en un baño de sangre, dam al-ajawayn, que quiere decir “sangre de los dos hermanos”, y así se conoció y comercializó en el mundo islámico medieval, incluyendo los califatos de al-Ándalus.

 

A pesar de su fama y uso medicinal y estético desde la antigüedad. Hasta hace poco apenas se conocía la composición química de la sangre de drago.

En los últimos años, sin embargo, se han llevado a cabo numerosas investigaciones; principalmente por investigadores españoles (del CSIC en Canarias). Gracias a las cuales se ha ido desentrañando su compleja composición, en la que se han descubierto varias sustancias químicas desconocidas hasta entonces. Por ahora se han identificado más de 20 compuestos orgánicos, la mayoría, flavonoides, saponinas y chalconas.

Su resina es rica en taninos y ácido ascórbico, dos potentes antioxidantes capaces de neutralizar los radicales libres que aceleran el fotoenvejecimiento.

La presencia de sapogeninas, especialmente la ruscogenina y de isoflavonas en la composición de la sangre de drago se derivan de forma sorprendente propiedades antioxidantes para las células. Lo que conlleva efectos regenerativos de la piel si se aplica vía tópica con una menor muerte celular con importantes efectos antidegenerativos y antienvejecimiento del organismo.

También es rico en el alcaloide taspina (de efecto cicatrizante, antiinflamatorio y regenerador muy beneficioso sobre la piel) y en proantocinidinas.

Las proantocinidinas que esta savia rojiza contiene en altas dosis, no solamente ayudan a unir las fibras de colágeno natural; sino que inhiben la acción de las enzimas que, al envejecer, tienden a romperlo. Por lo cual ejerce un efecto muy duradero reduciendo las arrugas que son, en definitiva la expresión visible del deterioro de la piel El poder antioxidante de las proantocinidinas oligoméricas se mostraron 20 veces más potentes que la vitamina C y 50 veces más potentes que la vitamina E.

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La línea Dragold de 2CDerma usa como ingrediente fundamental la sangre de drago para poner en sus manos unos productos altamente eficaces, en una formulación novedosa potenciando sus efectos con otros ingredientes, como comentaremos en posteriores entradas.